Es el momento de que toda Guatemala —pueblos, sociedad civil, empresarios, trabajadores, jueces honestos y diputados— defendamos juntos la democracia.
No más persecución ni terror judicial. En Guatemala, la ley debe servir a la justicia, no a los intereses de una alianza criminal.
No al golpe. No a la corrupción.
Sí a la democracia. Sí a la libertad.